El motivo principal de la visita del Papa a Turquía se ha vivido en İznik para conmemorar los 1700 años del Concilio de Nicea, con un llamado a la unidad de los cristianos y ser testimonio de la fe en el mundo actual.
En su primer viaje apostólico, el Papa León XIV ha peregrinado hasta İznik, la antigua Nicea, para recordar el Concilio que hace 1.700 años definió la naturaleza divina de Jesucristo. Ante representantes de diversas confesiones cristianas, el Pontífice ha advertido sobre las tergiversaciones actuales de la figura de Cristo y exhorta a la fraternidad universal.
En su visita a la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres en Estambul, el Papa León XIV destacó que la verdadera caridad cristiana nace de la fraternidad y subrayó el valor de los adultos mayores como riqueza de sabiduría para la sociedad, agradeciendo a religiosas, trabajadores y residentes por su dedicación y servicio.
En un telegrama al cardenal Chow Sau-yan, obispo de la ciudad china, firmado por el secretario de Estado, cardenal Parolin, León XIV confía a la misericordia amorosa de Dios las almas de las víctimas del desastre que afectó a 7 rascacielos del barrio de Tai Po, ayer, miércoles 26 de noviembre. Hasta el momento son 55 las víctimas y 279 los desaparecidos.
Monseñor Massimiliano Palinuro, Vicario Apostólico de Estambul, describe la comunidad de su distrito eclesiástico, hogar de aproximadamente 40.000 católicos, parte de los 60.000 presentes en la nación euroasiática. Una pequeña minoría en un contexto predominantemente musulmán, en el lugar donde Angelo Giuseppe Roncalli fue vicario de 1934 a 1944. «Despojados de poder y visibilidad, somos una familia de hijos de Dios».