Continuando con las reflexiones sobre la Lumen gentium, en la audiencia general el Pontífice se detiene en la vocación universal a la santidad: “La caridad es, de hecho, el corazón de la santidad a la que todos los creyentes están llamados”
Numerosos los fieles, que en la Catedral Metropolitana de Asunción acogieron, ayer, lunes del Ángel, las reliquias del primer Santo de los franciscanos, no solo para celebrar los 800 años de su muerte, sino para también honorar a aquellos frailes que, en 1607, encabezados por el padre Luis de Bolaños, fundaron la ciudad de Caazapá, indicando el camino evangelizador en el país suramericano.
Desde las manos que “gotean sangre” del Domingo de Ramos, hasta aquellas que depongan las armas, invocadas en el mensaje para la Urbi et Orbi. Los llamamientos a la paz del Pontífice invitan a no dejarse superar por la indiferencia y la habituación, sino a creer con firmeza en el “Dios que rechaza la guerra”.
Este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua, el Papa León XIV después de la oración mariana del Regina Coeli invitó a seguir perseverando “en la invocación del don de la paz para todo el mundo”. Además, con ocasión del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, renovó su llamamiento “para que el deporte, con su lenguaje universal de fraternidad, sea un espacio de inclusión y paz”.