Un judío extremista golpeó ayer la efigie sagrada de la Capilla de la Flagelación. Enérgica condena del acto vandálico del Centro de Jerusalén para las Relaciones Judío-Cristianas y de la Custodia de Tierra Santa
A las 10.49 horas, el avión del Papa Francisco despegó del aeropuerto internacional de Kinshasa con destino a Juba, para iniciar la segunda etapa de su viaje apostólico en África, la de Sudán del Sur, el país más joven del mundo. Una peregrinación bajo la bandera de la paz y el ecumenismo, con la presencia junto a Francisco del arzobispo anglicano Welby y del pastor de la iglesia reformada Greenshields
Cercanía de Dios y profecía para el pueblo. Sobre estos dos puntos Francisco centró su discurso a los obispos de la Conferencia Episcopal de la República Democrática del Congo. Les recordó que la Palabra de Dios, “es un fuego que quema por dentro” y que “empuja a salir”. Y les dijo que “Dios desea construir en un mundo de perversión e injusticia”, de manera que “están llamados a seguir alzando su voz profética, para que las conciencias se sientan interpeladas y cada uno pueda ser protagonista»
La evangelización en el país se lleva a cabo a menudo en condiciones peligrosas. Así el cardenal Ambongo, que agradece al Papa el don de los agentes pastorales. Un sacerdote habla del reto de ser «testigos de la justicia en un mundo que se hunde en la corrupción y las condenas arbitrarias»; una religiosa ve en el Papa al Buen Samaritano que ha venido a aliviar las heridas en una tierra de mártires; un seminarista recuerda las dificultades creadas por «las iglesias carismáticas».
Después del Encuentro con los jóvenes en el Estadio de los Mártires de Kinshasa, el Papa Francisco habló en la Nunciatura con 38 jóvenes de las universidades católicas del país, que el pasado mes de noviembre habían participado en un seminario web promovido en colaboración con la Pontificia Comisión para América Latina.