Las incursiones israelíes en la Franja continúan con decenas de víctimas diarias, entre ellas muchos niños. El coordinador de la Organización Mundial de la Salud: «Miles y miles de personas, niños, mueren mientras cruzan la calle o duermen».
En el día en el que la Iglesia católica celebra la fiesta del primer mártir San Esteban, el Pontífice recuerda a los miles de personas que son perseguidas en el mundo por testimoniar a Jesús: “Hoy, dos mil años después, sigue habiendo quienes sufren y mueren por dar testimonio de Jesús, mientras el mundo se ríe de ellos y predica otra cosa”.
En la misa de Nochebuena, el Patriarca latino de Jerusalén se refirió al drama de la guerra que asola Tierra Santa, afectando tanto a palestinos como a israelíes, centrándose en particular en la tragedia de los habitantes de Gaza y de los palestinos: «Parece que no hay lugar para ellos en su propia tierra».
Este 24 de diciembre, el Santo Padre presidió la Santa Misa de Nochebuena y Natividad del Señor, en la Basílica de San Pedro. En su homilía, el Pontífice dijo que, “nuestro corazón esta noche está en Belén, donde el Príncipe de la Paz sigue siendo rechazado por la lógica perdedora de la guerra”. Además, invitó a redescubrir la adoración que es el camino para acoger la Encarnación, porque “adorar es interceder, reparar, permitirle a Dios que enderece la historia”.
Este IV domingo de Adviento, después de rezar la oración mariana del ángelus, al saludar a los fieles y peregrinos el Santo Padre les dio una recomendación: “¡No confundamos la celebración con el consumismo! Se puede – y como cristianos debemos – celebrar con sencillez, sin despilfarros, y compartiendo con quienes carecen de lo necesario o les hace falta la compañía”.
Los Obispos españoles en su mensaje de Navidad recuerdan que, en Navidad Dios nace en la humildad. Nace un niño que se presenta como signo de luz y paz en medio de la oscuridad de la violencia y de la guerra. Este niño nacido pobre en Belén traerá la paz. Jesús es nuestra paz y la fuente de nuestra alegría. Él es nuestra esperanza, como dice el Evangelio.
En un mensaje enviado a Vatican News y L’Osservatore Romano, el Patriarca Latino de Jerusalén nos invita a reconocer a los demás como hermanos y hermanas, porque este es el significado de que Dios se hace carne. Nos insta a abrirnos al diálogo, a la reconciliación, al perdón, a la amistad, como ya lo hacen muchas personas en Tierra Santa. Necesitamos levantar «la mirada y ver la obra de Dios que se realiza».