“Vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras” (Juan 20, 1-9).
El ejército ha cerrado las carreteras en el estado de Wester Bar El Ghazal debido a los intensos combates. El misionero Federico Gandolfi afirma: «Los pobres sufren las consecuencias de todo, pero “el Señor Resucitado está presente en la vida de personas que, a pesar de todo, muestran sonrisas y caridad, y que, ayudándose mutuamente, son un ejemplo de resiliencia y fe”».
En este país centroamericano siguen vigentes las estrictas restricciones a la libertad religiosa: están prohibidos los ritos en la calle y las procesiones. Estados Unidos ha condenado duramente esta grave violación del derecho a manifestar y profesar la fe. La única excepción se da en la capital, donde el cardenal Leopoldo Brenes ha celebrado con normalidad el rito del Vía Crucis.
En la madrugada del sábado 4 de abril, el Patriarca presidió la Vigilia Pascual en la Basílica de la Resurrección. Solo unos pocos sacerdotes participaron en la liturgia, debido a las restricciones impuestas por la guerra. En su homilía, el cardenal afirmó: «Jerusalén, ciudad marcada por el recuerdo de la muerte y hoy por tantas divisiones, se convierte en el lugar donde se proclama la vida».
En la homilía de la Celebración de la Pasión del Señor, presidida por León XIV en la basílica de San Pedro, el predicador de la Casa Pontificia muestra cómo Jesús encarnó la figura del «Siervo del Señor» cantada por el profeta Isaías, introduciendo en la historia una nueva lógica: «En una época desgarrada por el odio y la violencia», los cristianos «deponen las armas» y confían en la Cruz.
En la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, cientos de personas marcharon tras una gran cruz no solo para orar, sino también para denunciar el sufrimiento causado por políticas migratorias consideradas injustas y opresivas. El padre Heyman Vázquez Medina, párroco de San Andrés Apóstol en Hidalgo y delegado para la pastoral de la movilidad humana de la Conferencia Episcopal Mexicana, afirmó: «El camino del migrante es un Vía Crucis lleno de sufrimiento; se necesita una palabra de aliento»
El Vía Crucis del fraile menor es una reflexión sobre el mundo contemporáneo. En sus meditaciones para la tradicional cita del Viernes Santo en el Coliseo, reflexiona sobre el poder ejercido por los hombres: al igual que en la época de Jesús, también hoy algunos creen que han recibido una autoridad sin límites y piensan que pueden usarla y abusar de ella a su antojo, decidiendo, por ejemplo, iniciar una guerra.