La jornada de la visita pastoral del Santo Padre a Venecia, en Italia, concluyó con la celebración de la Eucaristía reflexionando sobre la invitación de Jesús a permanecer unido a él: «El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto» (Jn 15,4)”.
En la sugestiva explanada frente a la Basílica de la Salud que domina la laguna veneciana, al encontrarse con el mundo juvenil, el Papa Francisco exhortó a las nuevas generaciones a ir contracorriente, a confiar en Dios «que siempre levanta y perdona». Y mientras «hoy vivimos de emociones rápidas, de sensaciones momentáneas», los invitó a no aislarse. «Salgan, caminen con los demás, busquen a los que están solos, coloreen el mundo con su creatividad, pinten las calles de la vida con el Evangelio
El Papa se reunió con los artistas de la Bienal de Arte de Venecia en la Iglesia de la Magdalena, la capilla de la cárcel de la isla de la Giudecca. «Junto a ustedes me siento en casa. El arte desobedece las formas de violencia y discriminación para incluir y abrazar a todos, empezando por los últimos». El Pontífice destacó «el riesgo de que el mercado robe la inocencia» y manifestó su esperanza de que el arte contribuya a valorizar la contribución de las mujeres
Anna, embarazada de siete meses; Chiara, una estudiante de 22 años que ya estuvo en la JMJ de Lisboa; Tiziano, un diácono; Jano, un joven de 19 años discapacitado a causa de un accidente: estos son algunos de los muchos fieles que estarán presentes en los actos del Papa el 28 de abril: «Una ocasión única e irrepetible. Palabras de aliento de su parte»
Francisco recibió hoy sábado a la comunidad del Seminario de Burgos en España. Les aconsejó que se preparen para llenar los corazones de Dios, caminando de dos en dos, llevando a Dios a las tierras vaciadas. Abandonarse con confianza a Dios. Que se desprendan de las falsas seguridades humanas.
Luego del encuentro con el Santo Padre en su Biblioteca en el Palacio Apostólico, el presidente de Tayikistán pudo mantener el acostumbrado coloquio en la Secretaría de Estado con el cardenal Pietro Parolin y monseñor Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.