En una semana intensa de mensajes y encuentros, el Papa León XIV ha puesto en el centro la familia, la sinodalidad, la atención a los más vulnerables y la paz en el mundo.
El secretario de Estado celebró ayer, martes 23, una misa en la iglesia romana de San Salvatore in Lauro con motivo de la memoria litúrgica de San Pío de Pietrelcina. “Recordando su frase: la oración es la mejor arma que tenemos, recemos sobre todo por la paz”. Este santo, añadió el purpurado, nos enseña a “redescubrir el valor de la espiritualidad de la cruz”, especialmente en este “Año jubilar bajo el signo de la esperanza que no defrauda”.
Se ha concluido en Gorizia el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana. En el documento final, los obispos reclaman con firmeza el fin de toda forma de violencia inaceptable contra un pueblo entero y la liberación de los rehenes. El secretario general Baturi viajará a Jerusalén: “La perspectiva de dos pueblos, dos Estados sigue siendo el camino hacia un futuro posible”.
Las historias de mujeres que perdieron el contacto con sus seres queridos al partir al frente, comprometidas con organizaciones que ayudan a otras familias. Su encuentro con el Papa el pasado 17 de septiembre, «alimentó la confianza de que Dios escuchará sus oraciones y que tarde o temprano sus hijos regresarán a casa».
Del 26 al 28 de septiembre, la Ciudad Eterna acogerá a delegaciones de todo el mundo en un evento jubilar que pondrá en el centro a quienes transmiten la fe cada día. El Papa León XIV presidirá la misa conclusiva en la Plaza de San Pedro e instituirá a 39 nuevos catequistas en el ministerio laical.
Al término de la audiencia general, el Papa anuncia la iniciativa de oración en el día en que la Iglesia recuerda a San Juan XXIII y en el aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Invita a todos a rezar por la paz durante todo el mes de octubre, dedicado al Santo Rosario, «personalmente, en familia, en comunidad». Y a quienes prestan servicio en el Vaticano, el Pontífice les pide que vivan la oración en la Basílica de San Pedro, todos los días, a las 19 horas.
En su catequesis de este miércoles, el Papa León XIV profundizó en el misterio del Sábado Santo, subrayando que Cristo desciende hasta los infiernos no como un signo de derrota, sino como la manifestación más radical del amor de Dios, capaz de alcanzar incluso las tinieblas más profundas del ser humano para llevar la luz de la Resurrección.