Sor María Atília Collet ha encontrado en la santa de las causas imposibles un camino para orientar su vida y la de miles de peregrinos. Antes de llegar a Roccaporena, el pueblo donde nació Santa Rita en 1381, la misión de la religiosa la llevó desde el interior de Brasil a Italia, Portugal, España y Mozambique. En el país africano, donde vivió durante más de quince años, profundizó en la experiencia humana y espiritual que hoy acompaña su servicio de acogida a los peregrinos.