El acto tiene lugar en vísperas de la solemnidad prevista en el calendario litúrgico y en el marco de las celebraciones del 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia: «Que nuestros corazones se unan al vuestro, para que nuestras familias y comunidades gocen de paz y felicidad», reza, entre otras cosas, la oración específica.