Mientras el papa León XIV se prepara para viajar a la isla italiana de Lampedusa, en el extremo sur del país, una serie de gestos y acontecimientos profundamente simbólicos pondrán de relieve el legado perdurable de la histórica visita del Papa Francisco y su urgente llamado a rechazar la indiferencia y a reconocer a los migrantes y refugiados como hermanos y hermanas.