La vida cotidiana de los habitantes de la Franja transcurre en un desierto de ruinas y escombros, donde ningún lugar es habitable y las personas están hacinadas en tiendas de campaña y refugios improvisados instalados a lo largo de las playas. En este contexto, el Patriarcado Latino está intentando reabrir una escuela para evitar que los niños queden abandonados a su suerte.