El párroco de la Sagrada Familia relata cómo, a pesar del alto el fuego, la gente sigue muriendo y el conflicto continúa cobrándose vidas y arrebatando esperanzas. «Los miles de niños y niñas muertos, heridos y huérfanos son una realidad estremecedora. Estas cifras deben conmover al mundo para que se inicie el camino hacia una paz justa».