En un Mensaje a la asociación Consociatio Internationalis Studio Iuris Canonici Promovendo, que celebra cincuenta años de actividad, el Papa exhorta a considerar que la «lex suprema», a la que debe referirse toda ley eclesiástica, es siempre la salvación de las almas: «Lo único que el mundo necesita es el Evangelio de la misericordia de Jesús. Es así como la Iglesia evangeliza también mediante la aplicación del derecho canónico».