León XIV visita la sede romana del Programa Mundial de Alimentos y se reúne con el Consejo Ejecutivo. Señala la paradoja de una expansión productiva sin precedentes que coexiste con la de zonas de pobreza, «burocratizando» la solidaridad y supeditando el hambre a consideraciones estratégicas. Para hacerle frente, aboga por un renovado compromiso de los gobiernos con la asignación de fondos y la cooperación multilateral.