Llegó por fin el 12 de octubre de 1895, el cabildo de canónigos y el Sr. Abad José Antonio Plancarte y Labastida, con voz firme y conmovida, prestaron juramento solemne de defender y custodiar la corona y conservar la imagen Guadalupana constantemente y perpetuamente coronada.
Para esta ocasión el Padre José Antonio Plancarte compuso esta plegaria: ¡Salve augusta Reina de los mexicanos! ¡Madre Santísima de Guadalupe, Salve! Ante tu trono y delante del cielo, renuevo el juramento de mis antepasados, aclamándote Patrona de mi Patria México, confesando tu milagrosa aparición en el Tepeyac, y consagrándote cuanto soy y tengo. Tuyo soy Gran Señora, acéptame y bendíceme. Amén.
Álbum de la Coronación de la Virgen de Guadalupe T.II 1896 p.93