A pesar de la destrucción causada por el potente terremoto que azotó la isla indonesia de Flores el 15 de agosto, con aproximadamente 70 muertos, más de mil heridos y 40 mil desplazados, Monseñor Paulus Budi Kleden destaca una extraordinaria solidaridad entre la población y la continuidad de la vida de fe, respaldada también por las condolencias del Papa León XIV.