En la República Dominicana, muchas mujeres inmigrantes indocumentadas de Haití prefieren dar a luz en condiciones insalubres y sin supervisión por temor a ser descubiertas y deportadas. Monseñor Pierre-André Dumas, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Haitiana, expresó su pesar: «Es una situación que sobrepasa toda sensibilidad humana. Es una grave afrenta a la dignidad. Nadie debería verse privado de atención médica».