No hay justificación alguna para privar a millones de personas de su sustento diario. Así lo afirmó el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA, durante su intervención en el Foro de la Lumsa titulado «El derecho a una alimentación adecuada: por una vida humana digna». Subrayó que los Estados son los principales responsables, pero las grandes corporaciones también deben rendir cuentas. Y no se puede ignorar el uso del hambre como arma de guerra.