En su segunda meditación en la Capilla Paulina para León XIV y la Curia romana, la mañana del 23 de febrero, el monje y obispo noruego de Trondheim Erik Varden habló del «San Bernardo idealista», excelente compañero para quienes emprenden «un éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo, con el deseo de perseguir la verdad de sí mismos con la mirada fija en el amor de Dios que todo lo ilumina».