En su discurso a los participantes en el Capítulo General de los Legionarios de Cristo, el Papa evidencia la autoridad en la vida religiosa como «servicio espiritual y fraterno», y no como instrumento de dominio. «Un buen gobierno», afirma, «en lugar de concentrar todo en sí mismo, promueve la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad».