En su discurso inaugural en la Plaza de San Pedro, monseñor Juan Ignacio Arrieta, Secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos, insta a toda la profesión jurídica a ser cautelosa ante el «peligro del formalismo», respetando la dignidad de las personas y dejándose guiar por la «verdad objetiva del caso concreto». El discurso fue presentado por monseñor Fisichella, Proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, quien enfatizó la importancia de promover las necesidades de las personas