El Obispo de Roma abraza a su pueblo en la Asamblea Diocesana de San Juan de Letrán. Los insta a trabajar por una Iglesia que se convierta en un laboratorio de sinodalidad, fortaleciendo la formación de organismos participativos y catequistas, involucrando a jóvenes y familias, con una visión compartida para incidir especialmente en el servicio a los más pobres y vulnerables.