El sacerdote José Fernández Castiella, en su libro “El Matrimonio, la gran invención Divina”, presenta a la riqueza de la teología y espiritualidad conyugal desde al perceptiva antropológica: “Yo no soy, solo soy con otros”.
Francisco se reunió en el Vaticano con más de 1.000 confirmandos y confirmados llegados a Roma con catequistas y acompañantes para la tradicional peregrinación organizada por la archidiócesis de Génova. «Estoy feliz de verlos», dijo el Pontífice a los chicos a quienes les regaló un rosario como recuerdo del viaje.
A los participantes en #BeHuman, el Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana promovido por la Fundación ‘Fratelli tutti’, entre ellos premios Nobel de la Paz, Francisco expresa su preocupación por el «planeta en llamas» e indica la necesidad de llegar a «la paz de los corazones, para que las personas puedan encontrarse en la confianza de que la vida vence siempre a todas las formas de muerte».
Francisco participará esta tarde, en el Aula Nueva del Sínodo, en la reunión temática dedicada a los más pequeños del segundo encuentro para la Fraternidad Humana, que se celebra en Roma y en el Vaticano. Para hoy están previstas otras diez citas, que concluirán por la noche con un acto artístico en el pórtico de la basílica de San Pedro.
Francisco recibe a los directivos del Merrimack College, de Massachusetts, un colegio fundado hace ochenta años por los agustinos y comprometido en la formación de los jóvenes y constata las tantas situaciones críticas que hoy los jóvenes tienen que afrontar, a nivel económico-financiero, laboral, político, ambiental y de valores, demográfico y migratorio.
Francisco intervino en los Estados Generales de la Natalidad y contradijo las teorías según las cuales el nacimiento de niños es un factor de desequilibrio: «La vida es un don, no un problema. Sí lo es el materialismo y el consumismo ciego y desenfrenado, que es un virus maligno». El Pontífice citó los datos de un demógrafo: «Las armas y los anticonceptivos invierten con más ingresos: uno mata la vida, el otro la impide». Pide a los gobiernos un mayor compromiso: frenar la hemorragia de vida
El Pontífice presidió las segundas vísperas en la solemnidad de la Ascensión del Señor tras la entrega y lectura de la Bula «Spes non confundit» de Convocatoria del Año Santo 2025. En su homilía, subrayó la importancia de la virtud de la esperanza en la vida de los cristianos: «Todo, dentro y fuera de nosotros, invoca la esperanza y busca, incluso sin darse cuenta, la cercanía de Dios».
El Papa entrega Spes non confundit, la bula de convocación del Año Santo 2025, en la que lanza llamamientos en favor de los presos, los emigrantes, los enfermos, los ancianos y los jóvenes presos de la droga y de las prevaricaciones. El Pontífice anuncia que abrirá una Puerta Santa en las cárceles, pide la condonación de la deuda de los países pobres, el aumento de la natalidad, la acogida de los emigrantes y el respeto a la Creación.