La intensidad de los ataques que causaron la mierte de dos niñas tuvo repercusiones más allá de las fronteras de Ucrania. Polonia desplegó sus aviones de combate y puso sus sistemas de defensa aérea en alerta máxima después de que un misil de crucero ruso presuntamente violara el espacio aéreo polaco, entrando en territorio de la OTAN.