El director de las escuelas de la Custodia de Tierra Santa se muestra consternado ante la visión de una tierra «irreconocible» y lanza una advertencia a quienes provocan la violencia y a «quienes no intervienen para frenar una espiral sin fin». Espera que las elecciones anunciadas en Israel y Palestina traigan «nuevos equilibrios y verdadera justicia para ambos pueblos».