El primer laboratorio de fertilización in vitro totalmente automatizado abrirá sus puertas en Estados Unidos. La novedad reside en que la tecnología intervendrá directamente en el proceso de procreación biológica, sin intervención humana. Esto plantea el riesgo de que el algoritmo seleccione el embrión. Para Laura Palazzani, miembro de la Academia Pontificia para la Vida, «la cuestión crucial no es solo si la plataforma funciona, sino qué idea de vida contribuye a difundir».