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 “SU SER DE FUNDADOR: CONGREGACIÓN HMIG”

 

 

   El Padre Plancarte tuvo un firme y claro propósito: la educación religiosa y moral de la mujer para hacerla útil a la Iglesia, a la Patria y a la familia. En una de sus cartas escribe: “Confío en el Dios de la misericordia que no obstante mi indignidad, México ha de recibir por mi conducto, santos y santas hijas que le regeneren y sean fieles guardianes de la Santa Religión…” Con el fin de hacer permanente esta obra en la Iglesia, movido por la gracia del Espíritu Santo, decidió fundar una Congregación religiosa que respondiera a esta necesidad que él veía con mucha claridad.

 

   El celo apostólico que caracterizó al Padre Plancarte de  hacer el bien a sus semejantes, fue el motor que le animó a la Fundación de su Obra PREDILECTA: La Congregación de religiosas Hijas de María Inmaculada de Guadalupe (HMIG), por medio de la cual quiso perpetuar su misión de apóstol, pastor y maestro: “Mil años de vida no me bastarían para cuanto deseo, pero ustedes sí bastarán, pues no morirán, sino que vivirán en sus sucesoras”. Y a sus hijas les motivaba insistentemente a entregarse por la salvación de las almas: “Deseo volver a mi Patria y entregarme en compañía de ustedes a la salvación de las almas y al alivio de los males que oprimen a la humanidad”.  

 

 

   El autor de la Congregación es Dios, como lo expresa en una carta el Padre Plancarte: “No fue la carne sino el espíritu; no los hombres, sino Dios, los que me inspiraron la Congregación”, y de verdad sólo Dios, que todo lo sabe y que pondera con exactitud los grandes males presentes    y futuros, pudo inspirar al Padre Plancarte y ayudarle eficazmente a realizarla.

   Sin embargo, es necesario explicitar que el fin primario y principal de la Congregación de HMIG es la propia santificación: “El primero y más importante objeto de la Congregación es la SANTIFICACIÓN de la propia alma y la del prójimo. Los asilos, colegios y hospitales son los medios para conseguir esta santificación, pero no el objeto principal…”  A sus hijas les decía: “Las quiero santas, muy santas… deben ser las ocultas violetas que se   descubren nada más por la exquisita fragancia que despiden a través de sus grandes hojas que las envuelven”.

 

    El lema que le animó en todas sus empresas y dejó como heredad espiritual a sus Religiosas fue: “Valor y Confianza”. “Cuesta mucho hacer el bien, y por esto tiene tanto mérito a los ojos de Dios”, “¡Que se haga el bien y lo demás poco importa!”, decía; y así lo transmitió a su Congregación: “Valor y Confianza ha de ser nuestro lema en adelante. El Señor pelea a nuestro lado… ¿Qué hay que temer? Perder con Dios, Hijas mías, es ganar, ¿por qué desconfiar?, el Señor bendiga nuestras obras como yo os bendigo a todas, con todo mi corazón”.  

 

    Así pues, la Congregación de HMIG participa en la misión de la Iglesia de acuerdo a su Carisma particular y es fiel a los deseos de su Fundador: “¡Valor y Confianza! A ustedes les toca consumar la obra que empezaron bajo mi dirección”; “Ustedes son el bien que quise hacer…”; “En manos de ustedes pongo la obra de la Congregación, y a ustedes toca no dejarla morir y coronarla de esplendor y gloria…”



 

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Congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, AR. Privada de San Sebastián 80. Col. San Sebastián. Delegación Azcapotzalco. 02040, México, DF.
Tel. / Fax. (55) 55-61-48-40 Lada sin costo: 01-800-821-8812 Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. / Aviso de Privacidad