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“SU LEGADO A LA EDUCACIÓN DE LA NIÑEZ Y JUVENTUD”

 

 

  Para el Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida, privilegiar la educación del corazón constituye las dos capacidades del ser humano: la inteligencia (razonar) y la voluntad (amar).

"Me repugna ver cómo se llena la cabeza y se deja vacío el corazón". (*)

  Su fe en Dios y su gran celo apostólico le inspiraron llevar a la niñez y juventud mexicana que Dios puso en sus manos, al conocimiento y amor de Jesucristo.

 

Convencido del gran interés que la sociedad debe a la educación de la juventud, se ocupó de poner establecimientos que atendieran la formación integral de sus ciudadanos.

"La educación de la juventud, es lo que más ama mi corazón, lo único que ambiciono y para lo que vivo". (*)

 

  En 1867, fundó el primer colegio para niñas en Jacona, Michoacán, México donde aplicó una metodología pedagógica, sanamente renovadora.

"Mi objeto al plantear este establecimiento, ha sido la Gloria de Dios y de mi patria, la de Dios formando en él mujeres verdaderamente cristianas, la de mi patria, educando las que más tarde le darán hijos que coronen sus sienes de oliva y de laurel". (*)

"Gánenles el corazón a las niñas pero en Dios no en la carne. Háganles amable la virtud, interesante el estudio, grato el quehacer, desapercibida la vigilancia y fácil el camino del cielo". (*)

   

"Lo he planteado bajo el sistema inglés, porque éste hace consistir la educación más bien en el cultivo del corazón que en el del entendimiento." (*)

"Padres de Familia, la Iglesia, la patria, la sociedad, tienen fijos en ellas (las mujeres) los ojos, pues siendo virtuosas, los hombres serán honrados y siendo instruidas, los hombres serán sabios". (*) 

 

  Resulta oportuno recordar que aunque el Padre Antonio Plancarte dedicó la mayor parte de sus empeños a la educación de la mujer, no descuidó la de los varones.

  En perfecta coherencia con su concepción de la educación como "educación del corazón", el Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida dice que el amor, también llamado caridad, no es una más de las virtudes en las que debemos ser educados sino que es la principal de ellas:

"Se llama caridad y es el fundamento de todas las virtudes".

  La importancia de esta afirmación es decisiva, pues constituye el amor como el valor central de su pedagogía, a semejanza de Cristo en su evangelio.

  

 

(*) Textos de los Escritos Espirituales, Cartas y Discursos del Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida.

 

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