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“MODELO DE SACERDOTE”

 

   El Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida aceptó con alegría su vocación sacerdotal en plena juventud dejando de lado la vida social y todas las comodidades y bienestar económico que su familia podía ofrecerle.

   Escogió el camino del sacerdocio con todas las  austeridades y privaciones que conlleva. Sabía bien que su vida sería compartir su tiempo con los pobres, predicar y pasar el resto de su existencia cumpliendo con su misión y poniéndose en las manos de Dios para que Él lo utilizara como un fiel instrumento en la salvación de las almas.

 

   Su hermano mayor se opuso abiertamente a su decisión de ser sacerdote, sin embargo el Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida luchó con mucha fortaleza por mantenerse en el camino de su vocación. En 1862 le escribió a su hermano:

 

"¡Qué felicidad tan grande es ser Ministro de Jesucristo y ofrecer su Cuerpo y preciosa Sangre…         En cualquier estado hay felicidad si se tiene vocación para él y Dios da su gracia". (*) 

 

   El día de su ordenación sacerdotal, unos momentos antes de ser consagrado, en una oración resume sus sentimientos:

 

"Te pido que me perdones todos los pecados de mi vida pasada, que me des dolor de ellos y gracia para enmendarlos,  que me des a conocer el gran misterio  que hoy se obrará en mí y las disposiciones necesarias para recibir todas las gracias necesarias para el desempeño del santo ministerio… Que yo sea un buen sacerdote, que imite y estudie a mi Jesús"…

"Que yo sea un sacerdote o que muera, es mi principal petición al cielo, y confiando en ella, en este momento me acerco al altar". (*)

 

   Siempre vivió el gozo pascual de ser sacerdote y la gracia especial que Dios da a sus ministros para cumplir sus deberes.

   Siendo párroco de Jacona y con diez años de experiencia, medita sobre la santidad del sacerdote y sobre la importancia de imitar a Cristo, escribe:

 

"…Es indispensable la santidad en el Sacerdote. ¿Cómo puede concebirse un ministro pecador, en la casa de Dios tres veces Santo? ¿Cómo puede ser que un pecador custodie los tesoros de la divina gracia? ¿Cómo puede un pecador enseñar la santidad? ¡Es imposible, es un absurdo! Será sacerdote de nombre y real emisario de Satanás. La santidad del sacerdote debe estar basada en la imitación de Jesucristo: ese es el modelo que hemos de estudiar e imitar en todas las ocasiones y circunstancias. Debemos tenerlo continuamente delante de los ojos, del cuerpo y del alma". (*) 

 

   Durante su vida sacerdotal siempre fue misericordioso y compasivo visitando a los enfermos en la cárcel durante el tiempo de la revolución, y ni el cansancio ni el hambre impidieron que fuese a celebrar la Santa Misa a poblados lejanos. 

   Un rasgo de su perfección sacerdotal lo encontramos en los últimos días de su vida cuando a pesar de las calumnias de las que había sido objeto, perdonó a sus enemigos y encomendó su alma al Padre Celestial, dejando constancia de lo que había enseñado con la palabra y con el ejemplo durante su vida.

   

 

(*) Textos de los Escritos Espirituales, Cartas y Discursos del Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida.

 

  Modelo de Sacerdote

 

  Seguiran sus Huellas

 

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