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LA VIDA RELIGIOSA DE LAS HMIG: UNA FORMA PARTICULAR DE CONSAGRACIÓN A DIOS ( II )

   Es una hermosa coincidencia que el Padre Plancarte, haya elegido la misma fecha del 2 de febrero para que sus primeras religiosas hicieran su Consagración a Dios mediante la profesión de sus primeros votos religiosos. Hoy, a casi 136 años de aquel inicio de la Congregación de religiosas por él fundadas, queremos recordar algunas frases de su diario espiritual, o de los escritos en las Cartas a sus Religiosas:

“A Dios le he consagrado mi alma y mi cuerpo con sus potencias y sentidos; pues entonces no puedo ni debo gastarme sino sólo en Dios”.

“¿No me consagré yo a Dios? Pues entonces no soy dueño de mí mismo, sino que soy enteramente de Dios…”

   El Padre Plancarte entendió que la vida consagrada es un testimonio de la fuerza que Dios utiliza para buscar al hombre con lazos de amor. Así lo experimentó él, en su persona y lo transmitió a sus religiosas.

“¿No me consagré yo a Dios? Pues entonces no soy dueño de mí mismo, sino que soy enteramente de Dios…” “Como sacerdote, mi fin es la gloria de Dios, el provecho del prójimo y mi propia santificación”. “Recordaré que el sacerdote es un instrumento que sólo tiene vida cuando está en manos de Dios, conquistándole almas a Jesucristo… La pasión de Cristo será mi coraza, su Palabra divina mi clarín, y sus promesas el laurel de mi victoria…”    

    La persona consagrada, por el solo hecho de vivir y testimoniar su consagración, es un puente hacia Dios para todos aquellos que se encuentren con ella; les recuerda y remite a Dios, decía el Arzobispo Bergoglio, ahora Papa Francisco, y el Padre Plancarte lo expresa en esta frase: "Aspirar a Dios para unirse a Él, es poder decir como San Pablo: Ya no soy yo quien vivo, sino Jesucristo quien vive en mí… ellos (los del mundo) y la Iglesia os dicen Esposas de Jesucristo… Ella no tiene más que un pensamiento, el de Jesucristo, su divino Esposo".

“Una religiosa debe tener la imagen de Jesucristo grabada en todas sus acciones, en sus palabras y en sus pensamientos… las religiosas están nombradas para seguir al Cordero donde vaya”.

 

UNA FORMA PARTICULAR DE CONSAGRACIÓN A DIOS ( I )

   La consagración es la base de la vida religiosa. Existe la vida religiosa porque Dios elige, es Dios quien llama, la iniciativa siempre es de Dios.

 

    Cuando Dios llama a una persona y la separa para dedicársela a Si mismo de modo particular, al mismo tiempo, le da la gracia de responder, de tal manera que la consagración se exprese, por parte del hombre, en una entrega de sí, profunda y libre. La interrelación resultante es puro don: es una alianza de mutuo amor y fidelidad, de comunión y misión para gloria de Dios, gozo de la persona consagrada y salvación del mundo. (Cfr. VC, 6).

 

    La Iglesia Universal ha querido dedicar un día para agradecer a Dios el don de la Vida Consagrada dentro de ella, y eligió la festividad de la Presentación del Señor, el día 2 de febrero de cada año. Jesús vivió su consagración precisamente como Hijo de Dios: dependiendo del Padre, amándole sobre todas las cosas y entregado por entero a su voluntad. (Cfr. VC,7). Dios da el don de seguir más de cerca a Cristo en su pobreza, su castidad y su obediencia por medio de la profesión pública de estos consejos con la mediación de la Iglesia. Esta profesión, a imitación de Cristo, pone de manifiesto una consagración particular que está «enraizada en la consagración del bautismo y la expresa con mayor plenitud» (PC 5).

   Así pues, la vida consagrada testimonia el amor incondicional que impulsa a la persona a perder la propia vida como respuesta al inmenso amor del Señor que nos “eligió” primero. La Vida Consagrada es una escuela de reconocimiento humilde de pobreza y de confianza en la misericordia de Dios, y así lo vivió y lo entendió el P. Plancarte, lo cual recomendó a sus Hijas: “Dios quiere que jamás pongamos límites a nuestra consagración… “Yo sí quiero, lo deseo ardientemente, seguir a Cristo. Conozco mi flaqueza, pero hallaré apoyo en María Santísima".

 

    El próximo domingo, dos acontecimientos nos alegran el día:

1º.  Celebraremos el 136º. Aniversario de fundación de la Congregación de Hijas de María Inmaculada de Guadalupe por el Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida.

2º.  En este día la Iglesia nos invita a celebrar la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, bajo el lema “La Alegría del Evangelio en la Vida Consagrada”.

    Con gozo podemos ver cómo estos dos acontecimientos encuadran perfectamente dentro del tema que estamos desarrollando durante este mes: el amor a la Eucaristía en la vida del Siervo de Dios José Antonio Plancarte y Labastida. ¿Qué nos dice  sobre el don de la vida Consagrada? ¿Qué consejos da a sus Religiosas? ¿Cómo nos motiva para amar a nuestro Señor en la Eucaristía? ¿Cómo nos invita a vivir la Alegría del Evangelio? Escuchemos sus palabras:

   

   "Pero cuando se trata de la Majestad  Sacramentada, quiere lo mejor... ¿Cuál deberá ser el tapiz de una alma religiosa?... la religiosa que de veras quiere ser como su Esposo, va con gusto, con regocijo, con ansia a los trabajos, a las penas, a las amarguras... Jesucristo postrado a los pies de todos nos enseña la humildad... le han de haber caído a Judas las lágrimas calientes de Jesús... Se queda vivo con ellos aunque ya lo iban a crucificar... ¿Cuánta humildad, verdad? Si atendemos a los adornos, nada hay más pobre que sus Sagrarios... ¿Ya veis cómo este sacramento es un compendio de todas las virtudes? ¿Ya veis cómo aquí están todas las enseñanzas que había dado Cristo durante su vida?". (Ejercicios a las Congregantes, 1896).

 

   Tomemos un párrafo de la carta que escribe el padre Antonio Plancarte a sus congregantes, el  9 de junio de 1885 y veamos cómo nos describe el inicio de los trabajos para la construcción del Templo expiatorio a San Felipe de Jesús, éste Templo que Dios le inspiró  como fruto de su íntima unión con Dios y el deseo ardiente de desagraviar al Señor por los pecados con que se le ofende en nuestra Patria; así daría inicio la Adoración nocturna en México:

   “El día 13 empezaron a abrir los cimientos de ese templo expiatorio, que llevará el nombre del glorioso protomártir mexicano, San Felipe de Jesús; y una de cuyas naves será consagrada a San Antonio de Padua, hermano suyo en la religión. No hallo como agradecerle a Dios esta inmerecida gracia de haberme escogido para edificar en la República el primer templo al primer santo mexicano y de la Adoración Perpetua del Smo. Sacramento. Espero que Uds. me ayudarán a ser agradecido, coronando la obra que el Señor me ha encomendado, con sus oraciones y buenas obras”.

 
Sábado, 25 Enero 2014 13:49

Su Amor a la Eucaristía

Escrito por

 

   Leemos en el número 2 de la Carta DOMINICAE CENAE del Santo Padre Juan Pablo II: 

“El sacerdote ejerce su misión principal y se manifiesta en toda su plenitud celebrando la Eucaristía, y tal manifestación es más completa cuando él mismo deja traslucir la profundidad de este misterio, para que sólo él resplandezca en los corazones y en las conciencias humanas a través de su ministerio. Este es el ejercicio supremo del «sacerdocio real», la «fuente y cumbre de toda la vida cristiana»”.

 

   Al leer estas palabras del Papa Juan Pablo II, viene inmediatamente a mi mente la figura sacerdotal del Siervo de Dios José Antonio Plancarte y Labastida, quien transparenta en su vida, obras y escritos esta centralidad de la Eucaristía en el ejercicio de su ministerio sacerdotal, tomemos a manera de ejemplo un texto tomado de una carta a su sobrino Don Francisco Plancarte y Navarrete (10 de febrero de 1897):

   "El 3 de febrero hizo el Sr. Alarcón la consagración del templo de San Felipe, y yo celebré la Misa. Mis Misas en Zamora junto al sepulcro de mi madre y la del día 3, han sido las que me han conmovido al grado de no poder articular palabra. Con aquélla sentí liquidar mi deuda de gratitud filial, con ésta sentí en la patena el peso del templo extinguiendo el de mis pecados...”

Jueves, 23 Enero 2014 08:00

Su Amor a la Eucaristía

Escrito por

 

 

  En la vida del Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida vemos su amor a Jesús Sacramentado desde antes de abrazar su vocación al sacerdocio a la edad de 16 años.

  En la biografía escrita por su sobrino lo vemos:

“En la primera fiesta de corpus que pasó en Inglaterra, le llamaron la atención los tapetes de flores naturales que ponían ante los altares, para recibir la custodia de la hostia consagrada. Anotó en su diario que había de hacer un tapete igual en su patria, si Dios le concedía volver el cual adornó en la iglesia de Jacona, Mich.”

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