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Sábado, 26 Abril 2014 08:00

116 aniversario

 

Martes, 14 Enero 2014 08:30

Su Amor a la Eucaristía

 

   Las calumnias, ataques, infamias y tribulaciones que tuvo el Padre Antonio Plancarte y Labastida en los trabajos que realizó para la restauración de la Colegiata y la Coronación Pontificia de la Santísima Virgen de Guadalupe y además que sus enemigos también consiguieron que no se consagrará Obispo titular de Constancia, le llevaron más a imitar a Cristo y seguirle en el Calvario. “Esta es la verdad, y así lo siento delante de Dios, que me ha de juzgar. Pero como desgraciadamente vosotros habéis juzgado lo contrario, humildemente os pido y ruego por las entrañas de Jesucristo, y por esa milagrosa Imagen que nos escucha, tengáis piedad de mí, roguéis por mí, y os dignéis aceptarme en vuestro corazón, no como vuestro superior, sino como el último de vuestros compañeros, el más indigno de vuestros hermanos y el ínfimo de vuestros servidores en Cristo. “…Siendo esto así dejo mi causa a la justicia y misericordia de Dios; y solo suplico a V. Excia. Rvma. Manifieste al S. Padre mi gratitud y mi indignidad, declarada por mí mismo, pero no aprobada por mis acusadores.

 

    “Si esto se agrega una bendición del S. Padre y de Excia. Rvma. Para terminar el templo de S. Felipe de Jesús, quedaré no sólo conforme sino agradecido el más indigno y pecador del clero mexicano, que humildemente vuestras manos besa”.

   Una de las manifestaciones más grandes de su amor a Jesús Sacramentado es la construcción que realizó del Templo expiatorio de San Felipe de Jesús. “Así lo comprendieron los que han gastado su tiempo y su dinero en la construcción de un templo expiatorio dedicado a nuestro compatriota San Felipe de Jesús… Templo que servirá para la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, y donde de día y de noche se pedirán perdón y bendiciones para la Patria…”.

    “En la Coronación de la Santísima Virgen de Guadalupe, mis amigos quisieron erigirme un trono en el Tepeyac y yo tuve la debilidad de acceder a su empeño; pero afortunadamente mis enemigos lo convirtieron en cadalso y en picota de ridículo, y Dios en sus altos juicios así lo permitió, porque era necesario para la expiación. En el templo Expiatorio, en el templo del pecador, allí sí estoy bien y debo ser la figura prominente. Allí debo vivir los últimos días de mi vida, recogido en el silencio y representando a los pecadores. Al ofrecer la primera hostia en el templo de S. Felipe, hecho a costa de mi predicación, mis sudores y vergüenzas, me parecía que en la patena que tenía en las manos ofrecí el Templo al Señor en expiación de mis pecados y oí la voz de mi Padre Dios, que me perdonaba y me aseguraba que yo era la víctima de expiación”.

 Escrito y compartido por: Hna. Leticia Martínez Lara. HMIG.

 

Sábado, 11 Enero 2014 09:00

Su Amor a la Eucaristía

    Toda la obra apostólica que realizó el Padre Antonio Plancarte y Labastida en Jacona se deriva de la intima unión que tenía con Jesús Eucaristía que le llevaba a buscar la voluntad de Dios y hacer el bien a su Patria por ello se dedica a fomentar el bien espiritual y temporal de sus feligreses, funda el Colegio de la Purísima Concepción y el colegio de San Luis para niños, la construcción del ferrocarril entre Zamora y Jacona, la fundación de la Congregación de Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, trabaja por la Coronación de la Santísima Virgen de la Esperanza.

   Realiza sus Ejercicios Espirituales anuales y encontramos en sus escritos los propósitos “Yo prometo que nunca diré Misa si no es con un alma perfectamente limpia y con la debida preparación” “Visitar al Santísimo diariamente…” “… Cuanto tengo y cuanto poseo, tú me lo has dado; a ti, Señor, te lo restituyo. Te amo, Señor con todo mi corazón, con todas mis fuerzas, con toda mi alma. Quiero ser todo tuyo, verdaderamente tuyo, sólo tuyo y probártelo con mis obras más que con mis palabras. Acepta mis deseos, bendice mis propósitos y consérvame en tu gracia, Amén".

   En el encuentro con Jesús Sacramentado halla la fuerza necesaria para salir adelante  de las grandes dificultades, persecuciones y sufrimientos que se le presentan por hacer el bien a los demás en el curato de Jacona “Estoy conforme… ¡Sea pues bendita la mano que me azota! Beso la mano del prelado que tan cruelmente me ha herido y le perdono de todo corazón”.  “he sufrido muchos descalabros durante el año y he tenido innumerables desengaños, que más bien han debilitado las fuerzas de mi cuerpo que las de mi voluntad, la cual con la ayuda de Dios permanece más que nunca. La institución del colegio de niñas parece que se bambolea… pero el Colegio de San Luis ya se levanta y lo contra cimentaré. ¡Sálvanos, Señor!" así terminó el año 1882, que indudablemente formará época en mi vida, como el más turbulento de mi existencia. Ahorita aparece como el hecho mortuorio de todas mis tareas y sacrificios, pero estoy seguro de que Dios todo lo ha permitido así, para su mayor gloria y bien de mi alma.

 

 Escrito y compartido por: Hna. Leticia Martínez Lara. HMIG.

 

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